anécdotas


´Por qué la Lucila

Por:Enrique

Fecha:29/07/2004

Hace unos años, no muchos, me vi obligado a llegar a un acuerdo con mi esposa. Desde hacía tiempo me venía insistiendo con un viaje a Europa. Madrid, París, acaso Irlanda. Como me gusta viajar más con la imaginación y con la lectura, saqué una carta de la manga. No hice trampas. Hacía mucho que latía en mí el deseo de tener una casita en la costa. La zona que siempre me copó es el área residencial de Lucila. Cerca del mar, cerca del monte, escasos comercios, poco ruido. Lamenté haberme tomado unos meses para decidir sobre la compra de uno de los dúplex del capitán, atractivo personaje que tuve el gusto de conocer. Cuando resolví que compraría, ya estaban todos vendidos. Entonces me di cuenta que el momento de pactar con ella había llegado. Por ahora no vamos a Europa, pero compremos una propiedad acorde a nuestras posibilidades, le dije para su alegría. Porque si uno lo medita un instante, Lucila vale cualquier viaje. Era el último día de nuestras vacaciones con algunos de nuestros hijos ya creciditos. Habíamos estado viendo algunas propiedades y yo me entusiasmé con un dúplex a dos cuadras del mar que necesitaba algunos arreglos, no muchos. Ella en cambio, se sentía muy atraída por otro muy bien puesto y cuidado por sus dueños y a tan solo una cuadra de la playa. El momento de decisión llegó en Arenas. Ella con su café acompañado con lemmon pie y yo con mi café doble. Faltaban unas horas para que nos fuéramos. Y fuimos a charlar con la familia que vendía su dúplex con la intención de mudarse a otro más grande y con algo de terreno, cosa que hicieron. Y así, peleando el precio amablemente, dije compro. No tenía un peso, así que me fui en remise al cajero de San Bernardo y extraje un adelanto del sueldo. Sirvió para depósito y firmamos una intención de compra. Nos vemos para Semana Santa en Capital (nosotros somos de Rosario) y ahí terminamos la operación, propuse. Y así se hizo. Esa Semana Santa fue la primera que pasamos solos en nuestra casa de playa. Que estaba impecable. Y con una botella de champán en la heladera. Mejor recepción, imposible. Ahora viajamos regularmente cuatro cinco veces al año. Nuestra existencia agobiada de trabajo y responsabilidades siempre busca un instante para sacar la cabeza afuera del agua. Es cuando hacemos el bolso y vamos a Lucila. Ya conocemos a muchos vecinos y casi todos sus rincones. Quien nos vendió nuestro pequeño pero querido hogar junto al mar nos aconsejó hacer las escapadas en los meses con erre, porque son más beningnos. Pero nosotros amamos sus inviernos (estuvimos cuando nevó), sus vientos intensos que me arrancan lágrimas, el olor a pinos del bosque, el canto de sus áves que alguna vez me gustaría estudiar y, la natural amabilida de su gente y, fundamentalmente, el rumor del mar que nos arrulla el sueño.



Linea

Comentarios:

Publica tu comentario:

 
tosauy ¿Que significa esto?
 
 


Red de la Costa on Facebook